Lava y pica el pollo en trozos medianos. En una olla grande, añade un poco de aceite y sofríelo a fuego medio. Si deseas darle más sabor y un color dorado atractivo, añade un chorrito de salsa soya mientras se dora.
En paralelo, pelar las papas y cortarlas en cubos pequeños. Reserva en agua para que no se oxiden.
Lava y pica las cebollas, el tomate y el pimentón en trozos pequeños. Sofríelos en una sartén aparte con un poco de aceite hasta que estén bien dorados. Reserva.
En la misma olla donde doraste el pollo, agrega un poco más de aceite si es necesario y tostar ligeramente el arroz, removiendo constantemente para que no se queme.
Cuando el arroz esté levemente dorado, vierte las 3 tazas de agua hirviendo, remueve y baja el fuego a mínimo.
Añade las papas en cubos y el sofrito de tomate, cebolla y pimentón. Agrega sal al gusto y, si deseas un toque más intenso, incorpora uno o dos sobres de ají panca amarillo.
A medida que el agua se reduce y el arroz comienza a secarse, incorpora las zanahorias ralladas, las arvejas (peladas) y las vainitas picadas. Tapa bien la olla y deja que las verduras se cuezan al vapor, para conservar su color verde y frescura.
Puedes enriquecer el plato añadiendo otros vegetales como choclo desgranado, habas, o incluso carne de res en trocitos si deseas un sabor más robusto. También puedes usar un poco de caldo de carne o pollo en lugar de solo agua para intensificar el gusto.
Una vez que el arroz esté cocido y todo el líquido se haya absorbido, retira del fuego y deja reposar unos minutos antes de servir.
Sirve caliente, acompañado de llajwa boliviana, para darle ese toque picante y auténtico que tanto nos gusta.